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Cómo eliminé 3 creencias que me limitaban como emprendedora

Cómo eliminé 3 creencias que me limitaban como emprendedora

Muchas mujeres deciden no correr el riesgo de emprender. Según el informe del Global Entrepreneurship Monitor, solo el 46% de las mujeres estadounidenses encuestadas (sin considerar otras partes del mundo) “creen que NO son capaces de iniciar un negocio”. Como punto de referencia, el 59% de los hombres en los Estados Unidos dijeron que poseían el conocimiento, las habilidades y el impulso para hacer realidad un emprendimiento.

Estas diferencias no significan que las mujeres no identifiquen oportunidades al mismo ritmo, solo que las mujeres aún no confían en su propia voz para hacer realidad sus ideas.

Independientemente del país de donde seas, cada sociedad se ha formado ideas concretas sobre cómo actúan, juegan y estudian las niñas y los niños en la escuela. Se le inculca a las niñas en particular que sean corteses y respetuosas.

Con mucha frecuencia, veo mujeres manteniendo “la paz” evitando pedir lo que quieren, porque temen percibirse  “groseras” o “demasiado agresivas”. La  mayoría de las mujeres con las que he trabajado padecen esta afección, incluida yo.

Cuando a las niñas se les dice: “No eres lo suficientemente bonita, no eres lo suficientemente delgada, no eres lo suficientemente inteligente, no llegaste a este grado, no vas al grano, eres demasiado directa, etc.  Estas ideas se imprimen en sus mentes aún en desarrollo. Estas declaraciones luego culminan en una sólida creencia: “No soy lo suficientemente ______”.

Es muy triste. Puedes tener 35 años y estar completamente formada, pero es probable que esa voz “NO eres suficiente” comenzara cuando tenías 6 años. Y eso es mucho tiempo para estar escuchando ese mismo disco triste sin que cause un efecto.

Cuando te han condicionado a creer que no eres suficiente, la falta de fe en lo que puedes lograr se convierte en uno de los mayores obstáculos que tienes a la hora de emprender.

Si eres mujer, probablemente estás familiarizada con patrones de pensamiento negativos y mensajes autolimitantes. Sin embargo, es posible que no te des cuenta de los que están presentes en tu entorno y que afectan tu trayectoria personal y profesional.

Te comparto tres que me limitaron y que logré superar.


1. “Mis fortalezas femeninas no me llevarán tan lejos”.

Cuando estaba haciendo la transición de país (de Colombia a USA) y profesión de Odontóloga a Coach) deliberadamente me obligué a ser más racional y lógica porque necesitaba demostrar que era competente y capaz ante mi familia y colegas. Necesitaba sobresalir en mi carrera.

Aunque volverme “más masculina” en mis pensamientos y acciones, funcionó durante un tiempo, finalmente resultó contraproducente. He visto a muchas mujeres líderes elegir este camino, pensando que es la única forma de competir. Inevitablemente, como yo, pierden su esencia. Imitan el entorno que las rodea, ignorando sus propios dones naturales, como la empatía y la libertad de ser auténticas.

Mis colegas y amigos se preguntaron qué me pasó. Había perdido mi poder personal, que siempre había sido tan natural para mí. Desde entonces, me volví buena en lo que hago: empoderar a mujeres profesionales y emprendedoras en el mundo hispano.

La única forma en que puedo ser competente en este trabajo es abrazando lo que soy.

 

2. “No necesito promover mis logros; decir que sí al trabajo extra me hará ascender”.

Muchas mujeres creen que esforzarse mucho, trabajar más horas y obtener excelentes resultados siempre conducirá a un ascenso. El problema es que se pasa por alto a las personas cuando no hablan y hacen visible su buen trabajo, lo cual es un desafío para las mujeres.

No eres invisible. Si no promueves en voz alta tu esfuerzo y el de tu equipo, es probable que pases desapercibida.

Dejé de sentirme incomoda por mis logros, de ocultar los talentos que Dios me dió y de empolvar mis sueños.

Para ser exitosa es fundamental vencer los estereotipos. Sobresalir no es presumir, sino la forma de generar valor a otros con ideas, aportes o servicios.

La humildad no es timidez. Las mujeres deben defender su éxito, no subestimar sus capacidades y dejar que las personas que las rodean lo reconozcan.

 

3. “Soy inteligente. Pero ellos son más inteligentes.

Las mujeres a menudo nos comparamos y preocupamos que “descubran” que somos unas piratas. Esto tiene un nombre formal: Síndrome del impostor, un estudio académico estimó que afecta al 70% de las personas en algún momento de sus vidas y en mayor proporción a las mujeres.

Creer que no eres digna de tus logros y que alguien en algún momento desenmascarará tu farsa, agrega un nivel de presión no deseado en tu vida personal y profesional.

Sé lo que se siente tener miedo a decir lo incorrecto, por darte el mérito por tus logros. La suerte y otros se llevaron los créditos de la mayoría de mis éxitos. Pero un día decidí darle luz a mi esfuerzo, celebrar y aplaudir todos mis logros, los grandes y los pequeños.

Identificar las creencias que limitan tu progreso es fundamental, estar consciente de tus pensamientos es el primer paso para ser exitosa. Asegúrate de identificarlos y eliminarlos a tiempo.

Todos necesitamos apoyo de vez en cuando. Reconoce que a veces es bueno pedir ayuda, dos o más son mejor que uno.

 

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